Archive for August, 2011

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Unas células madre adultas especializadas vuelven a desarrollar las puntas de los dedos

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Un estudio halla que estas células no ‘sirven para todo’, como se creía antes

Unas células madre adultas especializadas posibilitan que los mamíferos vuelvan a desarrollar las puntas de dedos de las manos o de los pies dañados, en lugar de un tipo de célula que “sirve para todo” formado en respuesta a una lesión grave, muestra un estudio reciente.

Investigadores de la Universidad de Stanford hallaron que las células madre regeneradoras son específicas en cuanto al tejido, lo que quiere decir que cada una tiene un trabajo particular al regenerar huesos, piel, tendones, vasos sanguíneos o nervios.

Los hallazgos plantean dudas sobre una teoría popular que dice que las extremidades lesionadas son regeneradas por un conjunto de células consideradas “pluripotentes”, lo que quiere decir que pueden convertirse en una variedad de tipos de células. Este conjunto versátil de células reparadoras se conoce como un blastema, pero parece que no tiene nada que ver con la regeneración de las puntas de los dedos.

“Hemos mostrado de forma concluyente que lo que pensábamos era un blastema es en vez de ello simplemente las células madre residentes que ya están dispuestas a convertirse en tipos muy específicos de tejido”, señaló en un comunicado de prensa el Dr. Irving Weissman, director del Instituto de Biología de las Células Madre y Medicina Regenerativa de la Stanford. “La controversia sobre la regeneración de las extremidades en los mamíferos probablemente se haya terminado”.

Los ratones y algunos humanos tienen la capacidad de volver a desarrollar las puntas de los dedos de las manos o los pies lesionados. Para comprender mejor cómo lo logran, los investigadores de la Stanford etiquetaron tipos específicos de tejidos de ratones con colores fluorescentes antes de quitarles una pequeña parte de los dedos de las pies a los ratones. En el transcurso de tres meses, examinaron el tejido regenerado.

Los investigadores hallaron que cada tipo de tejido (como el que se encuentra en las uñas, huesos, tendones o vasos sanguíneos) solo podía generar ese tipo de tejido, comentó Weissman. “No había contribución cruzada entre los tipos de tejido o las capas de gérmenes”, aseguró.

“Me sorprendí muchísimo”, confesó el primer autor Yuval Rinkevich. “Comencé el experimento con muchas ansias de hallar algo como que un tipo de tejido se convertía en otro. Pero claramente no es así”.

Sin embargo, Rinkevich y los demás investigadores señalaron que los hallazgos podrían ayudar a desarrollar formas para mejorar la regeneración en los humanos.

“Aquí caracterizamos y aprendemos sobre un fenómeno de regeneración que ocurre naturalmente sin añadir otros genes”, apuntó Rinkevich. “Primero deseamos comprender cómo funciona la regeneración normal de los tejidos. Entonces, podemos intentar explotar ese conocimiento para tal vez mejorar el desarrollo de dígitos o extremidades en los humanos”.

Los investigadores señalaron que también descartaron la teoría alternativa de que las células madre que circulan en la sangre podrían tener que ver con este tipo de regeneración.

El estudio, que aparece en la edición del 24 de agosto de la revista Nature, no desacreditó estudios previos que mostraron que es posible persuadir a las células madre adultas especializadas para que se conviertan en células muy parecidas a las células cutáneas embrionarias.

healthfinder.gov

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Una dosis más alta de pastillas de cinc podría acortar los resfriados

Tomar más de 75 mg al día redujo significativamente la duración del virus, plantea un estudio

Por Maureen Salamon – Reportero de Healthday

Aún no hay cura para el resfriado común, pero quizás haya una forma de acortar el sufrimiento. Un estudio reciente sugiere que las dosis más altas de pastillas de cinc en ciertas formulaciones podría reducir la duración de los resfriados en más de 40 por ciento.

El Dr. Harri Hemila, investigador de la Universidad de Helsinki en Finlandia, revisó trece ensayos controlados con placebo que examinaban el efecto de las pastillas de cinc sobre las infecciones de resfriado. Tres de ellos encontraron que el acetato de cinc en dosis diarias de más de 75 miligramos (mg) reduce la duración de los resfriados en 42 por ciento, en promedio.

Cinco ensayos que usaron sales de cinc que no eran acetato en dosis diarias superiores a 75 mg redujeron los resfriados en un promedio de 20 por ciento, mientras que otros cinco usaron menos de 75 mg al día y no produjeron ningún efecto.

“Gran parte de la variación en los hallazgos de estudios publicados se puede explicar por la dosis diaria de cinc administrada en las pastillas de cinc”, señaló Hemila, que financió el estudio por sí mismo. “Cuando el enfoque son los estudios que usaron las dosis diarias más altas de cinc, hay evidencia firme de que las pastillas de cinc reducen la duración de los resfriados”.

El estudio aparece en la revista The Open Respiratory Medicine Journal.

A pesar de la popularidad de los complementos de cinc, la controversia sobre su eficacia ha continuado desde que un estudio muy publicitado de 1984 sugirió por primera vez un efecto de limitación del resfriado. Permitir que la pastilla se disolviera en lugar de tragarla pareció proveer un efecto terapéutico. Desde entonces, se han llevado a cabo más de una docena de estudios, pero los datos sobre la eficacia del oligomineral han sido mixtos.

Todos los ensayos examinados por Hemila compararon pastillas de cinc con placebos. Aunque le sorprendió notar lo potente que era la correlación entre las dosis diarias de cinc y sus efectos sobre la duración de los resfriados, dijo que él y sus colegas aún no saben por qué parece funcionar.

“En el marco de la medicina basada en evidencia, nos interesa principalmente la cuestión de si hay un efecto y qué tan grande es, mientras que el mecanismo del efecto es un asunto secundario”, dijo.

Ningún estudio anterior ha mostrado que el uso de pastillas de cinc de hasta 150 mg al día podría causar daño aparte de un mal gusto o estreñimiento, apuntó Hemila, y el ensayo más reciente sobre el acetato de cinc no indicó diferencias significativas entre los grupos de cinc y placebo en cuanto a efectos adversos, aunque la dosis diaria de cinc era de 92 mg.

La Dra. Lisa Winston, epidemióloga del Hospital General de San Francisco, alabó el estudio como una “síntesis bastante buena de los datos”, aunque anotó que los ensayos revisados por Hemila contaron con números bajos de participantes.

“Es un área de controversia y duda… pero no creo que la evidencia sea suficientemente firme, ni pienso que el autor sugiera que podamos basar la práctica clínica en esto”, apuntó Winston, quien es también profesora asociada del Departamento de Medicina de la Universidad de California en San Francisco. “Diría a mis pacientes que aún no tenemos una cura [para el resfriado común], y que no sabemos si el cinc funciona”.

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