¡Ni vergüenza ni culpa!

Written by post on March 9th, 2010 in General.

A nadie le gusta hablar de incontinencia urinaria, sobre todo si la padece en alguna de sus formas. La pérdida involuntaria de algunas gotas, o de cantidades más importantes de orina, es siempre un motivo de vergüenza y malestar, y muchos pacientes llegan a sentirse seriamente deprimidos por la condición. Después de visitar al urólogo para determinar el problema y buscar soluciones, es preciso buscar ayuda psicológica.

Nada de qué avergonzarse. La incontinencia urinaria es frecuente en mujeres a partir de los 35 años, y en los hombres más adelante, cuando por diferentes razones se pierde el control de los músculos de la vejiga. “El problema es más común en las mujeres, en quienes se puede dar después de múltiples partos naturales o bien como un síntoma previo a la menopausia, o incluso después. En los hombres, en cambio, el trastorno suele darse como consecuencia del envejecimiento natural, por eso se presenta mucho más tarde, a eso de los 70 años”, comenta la psicóloga clínica, Marie Emmy McDonald de Boston Consulting Group. Algunas formas de la condición pueden corregirse quirúrgicamente, y otras se pueden tratar con medicamentos, pero hay otras más, que simplemente habrá que aceptar y vivir con ellas.

Entre las diferentes clasificaciones de la incontinencia, vale resaltar la que se conoce como de urgencia, y que comprende a aquellas personas que al sentir ganas de orinar, simplemente ya no llegan al baño, no pueden controlar la salida del flujo. Suele ser común en pacientes diabéticos, con Parkinson o Esclerosis Múltiple, o después de un derrame cerebral.

“Otro tipo es la incontinencia de esfuerzo, más frecuente en las mujeres, y consiste en tener descargas de orina, aunque sean mínimas, al levantar algo pesado, hacer ejercicio, toser o estornudar. Incluso, se escucha el caso de mujeres que tienen una descarga de orina cuando se ríen a carcajadas”, agrega McDonald. Se puede dar también que la cantidad de orina exceda la capacidad de la vejiga, pero estos episodios son los menos.

De acuerdo a los estudios más recientes, de cada diez personas con dicha condición, siete siguen siendo activas y deben seguir trabajando y socializando como siempre. Por eso el desgaste emocional es tan significativo; los pacientes suelen deprimirse, aislarse, e incluso dejan de tener intimidad con su pareja. “Se siente vergüenza, recuerde que el olor de la orina suele ser muy fuerte y que las personas pueden tener una descarga en cualquier parte, por eso después prefieren evitar salir de sus casas. De ahí la importancia de informarse al respecto, de ir con el médico, de buscar ayuda sicológica, de buscar en el mercado todo lo nuevo que hay para las diferentes manifestaciones de la incontinencia, para hombre y para mujeres”, continúa McDonald. Por ejemplo, ahora existen protectores de uso diario y desechables para distintas cantidades de flujo de orina (incluyendo ropa interior completa desechable para ambos sexos en casos de una condición severa), y todos cuentan con un mecanismo de control de olores.

Hay poco que hacer para prevenir la incontinencia urinaria. Lamentablemente, forma parte del proceso de envejecimiento de muchas personas. Se puede, eso sí, contribuir a que el problema sea menor conservando un peso adecuado. “Contrario a lo que muchos piensan, si se padece de incontinencia es imprescindible tomar mucha agua, pues la condición se agrava con las infecciones urinarias, frecuentes cuando se deja de tomar líquido suficiente. Otra manera de ayudarse es evitar la ingesta de alcohol y de cafeína”, concluye McDonald.

http://www.elperiodico.com.gt/

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A nadie le gusta hablar de incontinencia urinaria, sobre todo si la padece en alguna de sus formas. La pérdida involuntaria de algunas gotas, o de cantidades más importantes de orina, es siempre un motivo de vergüenza y malestar, y muchos pacientes llegan a sentirse seriamente deprimidos por la condición. Después de visitar al urólogo para determinar el problema y buscar soluciones, es preciso buscar ayuda psicológica.

Nada de qué avergonzarse. La incontinencia urinaria es frecuente en mujeres a partir de los 35 años, y en los hombres más adelante, cuando por diferentes razones se pierde el control de los músculos de la vejiga. “El problema es más común en las mujeres, en quienes se puede dar después de múltiples partos naturales o bien como un síntoma previo a la menopausia, o incluso después. En los hombres, en cambio, el trastorno suele darse como consecuencia del envejecimiento natural, por eso se presenta mucho más tarde, a eso de los 70 años”, comenta la psicóloga clínica, Marie Emmy McDonald de Boston Consulting Group. Algunas formas de la condición pueden corregirse quirúrgicamente, y otras se pueden tratar con medicamentos, pero hay otras más, que simplemente habrá que aceptar y vivir con ellas.

Entre las diferentes clasificaciones de la incontinencia, vale resaltar la que se conoce como de urgencia, y que comprende a aquellas personas que al sentir ganas de orinar, simplemente ya no llegan al baño, no pueden controlar la salida del flujo. Suele ser común en pacientes diabéticos, con Parkinson o Esclerosis Múltiple, o después de un derrame cerebral.

“Otro tipo es la incontinencia de esfuerzo, más frecuente en las mujeres, y consiste en tener descargas de orina, aunque sean mínimas, al levantar algo pesado, hacer ejercicio, toser o estornudar. Incluso, se escucha el caso de mujeres que tienen una descarga de orina cuando se ríen a carcajadas”, agrega McDonald. Se puede dar también que la cantidad de orina exceda la capacidad de la vejiga, pero estos episodios son los menos.

De acuerdo a los estudios más recientes, de cada diez personas con dicha condición, siete siguen siendo activas y deben seguir trabajando y socializando como siempre. Por eso el desgaste emocional es tan significativo; los pacientes suelen deprimirse, aislarse, e incluso dejan de tener intimidad con su pareja. “Se siente vergüenza, recuerde que el olor de la orina suele ser muy fuerte y que las personas pueden tener una descarga en cualquier parte, por eso después prefieren evitar salir de sus casas. De ahí la importancia de informarse al respecto, de ir con el médico, de buscar ayuda sicológica, de buscar en el mercado todo lo nuevo que hay para las diferentes manifestaciones de la incontinencia, para hombre y para mujeres”, continúa McDonald. Por ejemplo, ahora existen protectores de uso diario y desechables para distintas cantidades de flujo de orina (incluyendo ropa interior completa desechable para ambos sexos en casos de una condición severa), y todos cuentan con un mecanismo de control de olores.

Hay poco que hacer para prevenir la incontinencia urinaria. Lamentablemente, forma parte del proceso de envejecimiento de muchas personas. Se puede, eso sí, contribuir a que el problema sea menor conservando un peso adecuado. “Contrario a lo que muchos piensan, si se padece de incontinencia es imprescindible tomar mucha agua, pues la condición se agrava con las infecciones urinarias, frecuentes cuando se deja de tomar líquido suficiente. Otra manera de ayudarse es evitar la ingesta de alcohol y de cafeína”, concluye McDonald.

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One Response to “¡Ni vergüenza ni culpa!”

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