Es por eso que los que corren más riesgo son los pacientes con diabetes, hipertensión, artritis y lupus.
Torreón, Coahuila.- Los cambios bruscos de temperatura favorecen la aparición de parálisis facial, sin embargo el padecimiento afecta principalmente a las personas con un sistema inmunológico deprimido. Es por eso que los que corren más riesgo son los pacientes con diabetes, hipertensión, artritis y lupus.
Olivia Hernández Montes de Oca, especialista en este padecimiento explicó que la parálisis se define como la suspensión de la función, secundaria a la lesión del nervio facial o del séptimo par craneal.
Aunque no se tienen causas específicas, existen estudios que demuestran que uno de los causantes es el virus del herpes simple o herpes zoster.
Los cambios bruscos de temperatura favorecen su aparición fundamentalmente en personas con enfermedades crónico-degenerativas como es el caso de pacientes diabéticos, hipertensos, con artritis y lupus eritematoso.
La enfermedad se presenta en forma súbita, en ocasiones el paciente no se da cuenta de que no puede mover una parte de la cara; en algunos otros casos la persona refiere dolor. Entre los síntomas que revelan una eventual parálisis facial destaca el hormigueo, sensación de adormecimiento y malestar en la mitad de la cara.
Otras de las manifestaciones son: debilidad o pérdida total del movimiento muscular voluntario de un lado del rostro; imposibilidad de cerrar alguno o los dos ojos y de mover la boca; dificultad para la masticación y alteración del olfato y del gusto.
La parálisis se presenta repentinamente, por ejemplo al despertar o al salir de casa, y la recomendación es que se acuda de inmediato por atención médica al servicio de urgencias a fin de evitar ulceraciones o daño ocular. Entre más pronto se atienda y revierta la parálisis más posibilidades tendrá el paciente de una recuperación total.
Hay quienes tienen una repercusión anímica, su imagen corporal cambia, igualmente su actitud, hay angustia, situaciones de dificultad en su trabajo, en su familia y en su entorno; ya que algunos pacientes no pueden hablar o comer bien, tiene dificultad para masticar los alimentos o cerrar uno de los ojos.
En la rehabilitación a los pacientes se les realiza un examen de cada uno de los músculos de la cara. Se integran a un programa de terapia física aplicando calor local en la zona afectada, electro-estimulación a los músculos y se utiliza ultrasonido cerca del oído y rayo láser, además de enseñar ejercicios faciales que deben hacer frente al espejo.
El pronóstico es de acuerdo al daño, el 70 por ciento de los casos son reversibles dentro de las primeras semanas (un plazo máximo de 6), otro porcentaje, aunque mínimo tarda hasta 8 meses y en un pequeño porcentaje de los casos hay secuelas, como no poder cerrar por completo el ojo del área afectada o que la boca ya no esté simétrica.
Intervenir tempranamente tanto con tratamiento farmacológico como en la rehabilitación permite una mejor recuperación. Lo ideal es acudir dentro de las primeras 72 horas de que se presenta la parálisis.
Entre las medidas preventivas se recomienda realizar actividad física con ejercicios moderados como caminar. También procurar una alimentación adecuada, que incluya verduras y cítricos porque ayuda a fortalecer el sistema inmunológico.
Ethel Arredondo
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